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jueves, julio 04, 2013

Capitulo 1: El Cortador de Pizza / The pizza cutter


(Scroll down for the english version. After the picture of the piece of bacon)

Cuando llegue a Canadá hace tres años atrás, venia dispuesto a no perder mis propias convicciones, como el buen resentido social que todavía soy a veces. Mi barrio es un lugar donde muchos comprábamos el pan frio a mitad de precio, y regateábamos las frutas en el mercado/la feria. 

Hasta que descubrí que acá en Mississauga uno puede reciclar fácilmente (al lado de los containers de basura verdes están los azules para los cartones, plásticos & friends,) me rehusaba a botar las botellas y los envases de salsa de tomate de vidrio. Sandra me miraba comprensiva, y me dejo darme cuenta solo que no iba a llegar muy lejos con tanto cristal apilándose bajo el lavaplatos.
Ademas era un maniático de hacer todo a mano, casero, sin mas artefactos que los que habían sido parte de mi "vida pasada". 
Y, un día, mi esposa llego con un cortador de pizza. Es una cosa pequeñita, con una ruedita filosa semejante a una espuela. Yo me reí mucho, porque no le encontraba la gracia. Ella la llevo a casa para cortar la tortilla de acelgas/carne picada/papas fritas que hacíamos, y al tiempo note lo útil que era.
Con el tiempo, muchas otras cosas cambiaron mi vida, no solo el cortador de pizza...

Cada vez que descubría alguna de estas cosas, me sentía un snob, un presumido que creía ser mas de lo que realmente era. Y ahora me he encontrado extrañándolas cuando se acaban/gastan/destruyen... 

Aquí va un lista para que puedan reírse un momento de vuestro servidor.

- El palito de plástico para hacerme entrar el pie al zapato.
- El rollito de adhesivo que me paso por los trajes para sacarme las pelusas (mando a decir mi señora que solo tengo un traje).
- La frazada que uno solo mantiene en el sillón. Solo en el sillón!.
- Las botellas con desinfectante en los rincones de la casa, y en todos los bolsos y mochilas.
- Un destornillador en vez de un cuchillo.
- El talco que uno pone en el alfombrado antes de pasar la aspiradora para que quede un olor mas rico (Nota: no confundir con polvos de hornear o se arrepentirán.)
- Los papelitos que uno pone en la secadora de ropa para que la ropa no tenga electricidad estática acumulada. 
- Las poleras blancas para usar debajo de todas las camisas y otras poleras mas grandes.
- La corchetera  y el sacapuntas eléctrico.
- El papel de aluminio.
- El plástico para tapar los potes.
- El tocino.(Una de las mas preciosas creaciones del pulento)
- Los rollitos de pollo envueltos en tocino.
- El elástico especial para el horno con el que uno puede amarrar los rollitos de pollo envueltos en tocino.

El matrimonio, la paternidad, y el cambio de casa y país, han sido experiencias inolvidables que esta recién dando pasos. Estos "artefactos" no han hecho, al final, otra cosa mas que recordarme que la vida cambia, la casa cambia, las mañas cambian, pero es la fe, la esperanza y el amor verdadero los accesorios que nos van a dar el aguante para echarle ganas al futuro. Eso es lo que yo pienso. 

Sean todos bienvenidos nuevamente!. 




A Slice Of Bacon by yamada taro




When I came to Canada three years ago, I was ready to not loose my own ideals, something that just a guy with social resentment like me would think.

My neighbourhood back in Chile is a place where we bought half-price-day-old-bread, and bargained for prices at the market as part of our culture.

Until I discovered how easy it was to recycle here in Mississauga, (The green bins for garbage are right beside of the blue ones for the cardboards, plastics, bags and their amigos,) I refused to throw the glass-bottles and the glass-tomato sauce containers away.

Sandra looked at me those days in a very comprehensive way, and let me realize on my own the fact that I was going too far with all that pile of glasses in the storage under the sink.

Also, the first days I become a maniac of homemade stuff, rejecting any “accessories” that I didn't use in my Chilean past.

My life started to change when one day, Sandra bought a pizza cutter. It’s just a stupid little thing, the size of a spoon, with an edgy roll on top instead. I laughed when I saw it, because I honestly didn't think it was going to be useful.

She brought it home because she said we needed it for cutting our home made “pizzas” (emphasis added on the quotes,) and our Chilean tortillas. One year later, I realized I was using the evil thing more than I wish to admit to myself.    

With time, many other things changed my life, with way more significance than the pizza cutter. But every time I discovered a new accessory, I felt like a presumptuous snob who used the word “presumptuous” a lot to express his viewpoint. I even miss those accessories, some of which I will now list for your amusement:

- Little plastic thing which push my feet inside the shoe (My wife tells me it’s called a “shoe horn.”)
- Adhesive roll that I rub on my suits to remove the little things on it (My wife says it’s called “lint remover.” And she adds the fact that I only have one suit).
- A blanket just for the couch. Just for the couch! (a “throw”)
- Bottles with disinfectant all over the house and the bags..
- Screwdrivers instead of knifes.
- The powder you spread on the carpet, so it smells good after you vacuum it (“carpet powder”. Note: don’t confuse it with baking powder. You’ll regret it.) 
- The papers you put on the dryer, so your clothes don't get electricity on it (“drying sheets”. Note: if English is not your first language, you HAVE to practice how to pronounce the word “sheets.”)
- The white shirts that every guy uses under they shirts and t-shirts. (Practice “shirt” pronunciation as well. And “truck”, too, btw. Search "say fire truck" on YouTube)
- The electric stapler and the electric pencil sharpener at work.  
- The aluminum paper (people used it in Chile, but it wasn’t my case)
- The plastic wrap.
- Bacon (long live the bacon!).
- Chicken rolls wrapped in bacon.
- The special rubber band to hold the chicken rolls with bacon.

Marriage, parenthood, a new home and a new country have been unforgettable experiences, and it's all just beginning. These things (or “artefacts”, according to my own personal vocabulary) haven't done anything but remind me that life changes all the time, but it's faith, hope, and love the real accessories that will help us to move ahead in life. That's what I think.

Welcome back!.

domingo, mayo 17, 2009

Capítulo 5: Mis trescientos sesenta y cinco

Hace un año atrás, estaba limpiándome la baba al conocer un mundo nuevo. Conociendo a parte de mi familia, con quienes viviría por varios meses, y comenzando a trabajar con canadienses-canadienses, sin haber practicado casi nunca mi inglés adquirido en mi 30% de vida mirando una pantalla.

Hace un año atrás, también, rechazaba un dulce de menta que pensaba comprar tras hacer una infinita fila, solo porque costaba $700 pesos chilenos, y pasaba una verguenza al pagar una botella de agua de $1,50 dólares con un billete de 50.
Justificar a ambos lados
Hace un año atrás, dormía en un colchón improvisado en un inolvidable basement, botaba a la basura ropa vieja y comprobaba con estupor que después de ver ejemplares de obesos que harían parecer como Gisele Bündchen a las modelos tipo Botero, no me mirarían tan raro por ser
tan alto y ancho.

Hace un año atrás... me preguntaba que estaría haciendo en un año más.

Y aquí estoy... en Chile. Disfrutando los primeros fríos, las hallullas, y mi gente...

Con una diferencia: ahora estoy casado.

Y pienso que Canadá no fue solo lo que nombré antes, sino que fue mirarte un 16 de mayo, bajando del auto de tu prima, con los brazos abiertos para darme ese abrazo, el primero de los centenares que nos teníamos prometidos, y mirarte tan linda como pensaba, subirme en la parte de atrás y reírme mucho por ustedes dos, irnos a ese local de café tan conocido y tomar el primer ice capuccino (que terminaría aborreciendo un par de meses después) y una cajita con donuts hechos bolitas, mientras nos tomábamos la hoy célebre primera foto. Un abrazo para ti, audaz, y ya era todo como estar conversando por eme ese ene.

Fue un año intenso, de discusiones también, de mucha fe y oración puesta a prueba, de mirarse a los ojos, de pedirse perdón, de besos bajo la lluvia, de mucho caminar, de mucha micro, paseos en el precioso Port Credit de mis sueños, de ti en silencio y yo hablando y hablando, de comida griega e italiana, de agua en botella y litros de pintura que jamás pensé tendría que usar. De planes que no creías, de ideas que yo no creía, de repetir la palabra amor en distintas formas... de un primer viaje, de preparativos nerviosos, de aviones y sorpresas, para terminar, tal como muchos, sucumbiendo ante la idea de envejecer juntos...

Muy pronto, muy pronto, no serán tresciento sesenta y cinco, serán millares de días y noches contigo, Por ti, y para ti.

sábado, abril 21, 2007

CAPÍTULO UNO: DESDE MI BICICLETA

Canción: "Vean" de Rescate
Película: "Rebeca" de Alfred Hitchcock

Peso: 143 Kilos
Personas contactadas: 57


A principios de año sufrí un accidente. Tuve que ser operado por u
na uña rota del pie. La anestesia duele demasiado. Pero el doc me dijo que mi obesidad me iba a llevar derechito a la diabetes. Y le hice caso.

Tuve un magnífico viaje por el sur de Chile, trabajando, pero viaje al fin. Mis "desarreglos" alimenticios fueron mínimos y caminé harto.


Llegando a Santiago recordé al doc, y luego de un par de visitas e instrucciones me fui a probar al gimnasio de la universidad. Me hallaron tan crítico que me eximieron........... de pedir hora. Resulta que cada vez que quiera ir, me van a recibir con los brazos abiertos y la bicicleta estática pulida.

Y aquí estoy, pedaleando los veinte primeros minutos, tratando de pensar en algo para evitar la obsesión de mirar la cuenta regresiva de la maquinita.

Y pienso en este año, en este 2007, que proféticamente se me informó, sería el año de cambios, de cosechas, de plenitud.


Y claro que he cambiado. Con un nuevo lugar de trabajo, una gran biblioteca que ordenar, compañeros de trabajo tan buena onda que basta con contar que un día el profe de música del diminuto liceo (menos de 500 cabros y 34 funcionarios) llevó un karaoke, y media hora después del término de las clases hasta el director del liceo le pegó al canturreo un rato.

Además el cambio en la universidad, el nuevo año, los nuevos ramos, los escas@s compañer@s nuevo, y el inevitable amor que se siente por los antiguo
s....

Cuando la gota me corre por la frente y admiro-envidio al québrateunpoquito frente a mi que levanta 250 kilos con los brazos, recuerdo la Toma de Santiago: contactar a 3 personas diarias que deseen oración durante cuarenta días. ¿Porqué? porque si somos personas que creemos en Cristo, no podemos estar de brazos cruzados ante tanta miseria humana. Y basta con un vistazo alrededor para advertirlo.

Y bueno.... me gustaría conocer a "esa" persona. Esto no se trata de un reálity, pero no me siento honesto con este blog si no lo comento. Y como a casi nadie le gusta leer, los que lo hacen valoran las palabras.

Y mientras la profe del Gym me avisa que me tengo que ir a los fatídicos abdominales, y además que el 70% del ejercicio es la alimentación, sonrío sabiendo que no he pasado de un pan diario, harta agua en el día y a lo más su ensalada en la noche. Echando de menos las hallullas y deseando una piscina de palta molida para echarle.

Mucho que escribir. Mucho que he pensado. Todo tiene su tiempo. Todo tiene su año.